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Sobre el Blog:

En este espacio los reporteros de Informe Robinson te contaremos los entresijos de las historias del programa: lo que no se ha visto, lo que no se sabe; las curiosidades, anécdotas y detalles de nuestros reportajes. Si te ha gustado el programa y quieres saber algo más sobre los personajes o las historias de Informe Robinson, visita nuestro blog.

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28 enero, 2010 - 12:41

Elogio de una madre (Guti H.)

Desde hace varios años, en la camiseta de Guti puede leerse tras su nombre una coda extraña para los profanos. Los más futboleros, los más madridistas o los muchos adoradores de Gutiérrez sabrán lo que significa. En su última etapa, el acrónimo "HAZ" ha reunido las iniciales del apellido de su madre, Hernández, y las de los nombres de sus dos hijos, Aitor y Zaira. Ha sido la derivación de la solitaria H., con la que el catorce quería simplemente hacer referencia a la persona sin la que Guti no hubiera existido: no porque, como es obvio, sin ella no estaría en el mundo, si no porque sin su esfuerzo, Jose, como le llamaban en casa, o Schuster, como le conocían en el barrio, nunca habría pertenecido a la cantera del Madrid. Y no habría sido rebautizado en ella como Guti para diferenciarle de otros dos chicos también apellidados Gutiérrez que jugaban en su mismo equipo.

El primer día en que, ya profesional del primer equipo, Guti lució la H. en la espalda, quiso dar una sorpresa a su madre, y decidió no avisarla. Cuando terminó el partido, le preguntó que le había parecido. Carmen, según ella misma nos contó, contestó que no se había dado cuenta, de tan pendiente como había estado del juego. En un principió, Guti torció el gesto. Pero le duró poco.

Porque seguro que recordó los sacrificios de Carmen desde mediados de los ochenta. José María, el padre de Guti, era un electricista que por sus horarios o por tener que trabajar durante largas temporadas fuera de Madrid, no podía llevar a su hijo a entrenar. Su mujer no sabía conducir. Habría sido entendible que la carrera del ilusionado niño se acabara en ese momento. Pero había una solución. La que tomó Carmen: los viajes en tren, en los que recorría la línea ferroviaria del cercanías desde Torrejón a Chamartín. De allí, un paseo a pie con su hijo y con su compañero Cobos, que se les había unido en su camino desde Guadalajara, hasta la Ciudad Deportiva en el Paseo de la Castellana. A esperar a que entrenaran, a que se ducharan, y luego, el recorrido a la inversa. Eso hacía cuatro o cinco veces por semana una mujer que a su esfuerzo de ama de casa con dos hijos, unía el trabajo en una guardería o como costurera. Ocho años de muy poco dormir en los que vio a Jose crecer, hacerse futbolista, y trabó amistad con tantas madres y padres de los demás niños. Por eso, Carmen también lloró el día que vio a su hijo hacerlo cuando su amigo Álvaro Benito, hoy cantante de Pignoise, le contaba por teléfono que se había destrozado la rodilla después de un partido con la selección sub-21 en noviembre del 96, y que le costaría años más tarde abandonar el fútbol.

Puede que los que lean esto estén reconociendo en Carmen Hernández la abnegación de su propia madre. A mí me ocurrió. Como también la reconocí cuando nos obsequió con una espléndida tortilla de patatas, plato preferido de Guti en pugna con sus canelones. Y como también reconocí a mi padre cuando José María, el padre de Guti, nos enseñó la colección de recortes de prensa que conserva de su hijo desde sus inicios, y en la que elimina los que considera más hirientes por si en un futuro los leen sus nietos.

Carmen y José María son socios del Madrid desde hace muchos años. Durante los primeros cinco, ningún abonado del club blanco sentado a su alrededor sabía que ellos eran los padres del catorce. Les tocó escuchar impertérritos comentarios muy desagradables, insultos. Y no abrieron la boca. Pero en una ocasión en que llevaron con ellos al Bernabéu al padre de Carmen, el hombre no pudo evitar comentar con orgullo quién era su nieto. Aquello provocó el estupor de algunos de los que se sentaban cerca y habían dicho de todo contra Guti. “Se quedaron tan blancos como la camiseta del Madrid”, recuerda hoy Carmen. “¿Por qué no nos han dicho nada?”, preguntó alguien. “¿Y por qué teníamos que decirlo?”, contestó Carmen. Desde entonces, en esa zona del estadio, nadie se mete con Guti. Por respeto y cariño a sus padres.

El mismo cariño y respeto que se han ganado de mi parte, de la de los cámaras Romano Atticus y Adolpho Cañadas, y de la del realizador Edgar Delgado, creativo y laborioso como siempre y más paciente conmigo que nunca, que ya es decir. Gracias a los tres.

Raúl Román

26 enero, 2010 - 20:58

Los amigos de Iñaki

Iñaki Ochoa de Olza ha supuesto la primera aproximación de Informe Robinson a la montaña y creo –naturalmente, el mérito no está en la elección sino en la historia- que no podíamos haber elegido mejor. La figura de Iñaki Ochoa de Olza y la historia de su rescate son un filón para cualquier periodista, guionista, director o cuentacuentos. Ya se sabe que si algo es muy bueno conviene no tocarlo mucho, no vaya uno a estropearlo. Esa sensación la he tenido siempre presente desde que comencé a informarme sobre Iñaki hasta la última de las entrevistas que han construido este relato. No me extenderé aquí sobre anécdotas ni detalles del rodaje. No esta vez. Prefiero que veáis el reportaje y saquéis vuestras conclusiones.

La historia era tan rica y compleja que ante la simplificación obligada por el formato -20 minutos- no nos quedaba otra que tirar de la mejor herramienta a nuestra disposición: la honestidad. Desgraciadamente, Román Escoda y yo hemos tenido que dejar fuera testimonios, experiencias y personajes cuya ausencia encuentro demasiado dolorosa como para no señalarla aquí. Me refiero a aquellos alpinistas y sherpas que además de Horia Colibasanu, Ueli Steck y Dennis Urubko -los tres más destacados en el reportaje- dieron todo lo que tenían para intentar salvar a Iñaki: Alexei Bolotov, Simon Anthamatten, Sergei Bogomolov, Don Bowie, Nancy Morin, Alex Gavan, Robert Symszack, Minhea Radulescu, Nima Nuru, Pemba, Ongchhu, Ongchhu W, Chhiring Phinjo y Mingma Dorji. En ellos está también la huella de Iñaki.

No puedo tampoco olvidar unas entrevistas memorables. Las que se ven, Horia Colibasanu, Pablo Ochoa de Olza o Dennis Urubko y las que se reducen a una mínima expresión. Como Pilar Seguín, la madre de Iñaki, y Cristina Orofino, su pareja durante 20 años: cada una de vuestras palabras es una lección de amor y de vida. Jorge Egocheaga: el cuarto hermano de Iñaki. Su historia es la de un hombre que vive para salvar otras vidas, ya sea en el Tíbet o en el Chad, pero no quiere que se hable de él. Mis disculpas, Jorge. Guardo tu testimonio como oro en paño. Como el de Carlos Pauner. Otra gran historia en la mochila. También himalayista, también vivo de milagro, también amigo de Iñaki.

Y ya que estoy, me lanzo de lleno a los agradecimientos. A todos los Ochoa de Olza: Ignacio, Pilar, Pablo, Guillermo y Dani; junto a Cristina Orofino, Jorge Egocheaga y Jorge Nagore. Sin vuestra confianza esto habría sido imposible. Me habéis enseñado mucho. Horia: eres mi héroe. ¿De qué planeta viniste?  Dennis Urubko, Carlos Pauner, Koldo Aldaz, Josetxo Imbuluzqueta, Migueltxo Molina, Aitor Bárez, Koldo Martínez: sois unos fenómenos. Me descubro ante vosotros.

Termino con Iñaki: donde quiera que estés. Me contaban Cristina, Jorge y Guillermo que alguna risilla de niño travieso se te habrá escapado al ver la que se armó con tu rescate. Me lo creo: ya sé que eres un cachondo. Pero ante todo estarás orgulloso: de tu familia, de tus amigos, de todos los que te quieren y te seguirán queriendo. Ellos se merecen todo, pero tú no te tapes: algo habrás hecho.

José Larraza

01 diciembre, 2009 - 18:49

¿El mus ha muerto? ¿Viva el póquer?

Si alguna vez me hubieran preguntado si el póquer acabaría con el mus o la pocha (juegos como más de “paquí”, que diría Luis Fermoso) les hubiera dicho que NUNCA. Pues bien, es lo que tiene este programa, Informe Robinson, que te permite acercarte a descubrir ciertas cosas que te pueden hacer cambiar de opinión. 

Porque si algo hemos descubierto en este reportaje es que el mundo del póquer es gigantesco y está en manos de gente muy joven que no responde al perfil de jugador que todos tenemos en la cabeza. Tanto es así que gente como Pablo Ubierna, Morpheo para todos, tuvo que llevarse a su madre a Las Vegas para que se le quitara el miedo de dónde se estaba metiendo su hijo y viera que allí no había gente rara en sitios oscuros o fumando sin parar, sino jóvenes cerebritos en grandes salas abiertas.

Me acuerdo cuando empezamos a mover el reportaje que hablamos con Javier L. Carreras, nuestro experto de póquer en Canal+ y nos dijo quién no podía faltar y que no iba a ser fácil juntar a los seis jugadores del momento en España. Al final se logró y mucha parte de culpa la tiene, que en España, la mayoría que se dedica a esto son amigos, todos se conocen porque vienen del mismo lugar, del principal “culpable” de todo esto: Internet

Salvo en Estados Unidos, la falta de posibilidades de aprender jugando en vivo ha hecho de la red la principal fuente de cantera de jugadores de póquer. Hay casas on-line con más de 27 millones de clientes en todo el mundo. Porque Internet abre las puertas a cualquier jugador a cualquier hora del día, desde el salón de su casa y con eso NADIE puede competir.

Como nos decía Leo Margets mientras jugaba su partida de los jueves en la que cualquiera que quiera retarla puede hacerlo, “Internet es la conveniencia 100%”. En la red existen cientos de torneos donde jugar cuesta medio dólar, 5, 10... y donde nunca vas a perder más que eso. Además esos torneos satélites de 30$ te pueden hacer llegar a disputar algunos donde el acceso cuesta cientos o miles, como las Series Mundiales de Las Vegas que cuestan 10.000$ y donde casi el 80% de jugadores que las disputan vienen de esos clasificatorios de apenas 30 ó 50 dólares. 

Lo que no se puede negar es que es un juego que engancha por su sencillez aparente. Invadidos por la cultura americana, todos hemos visto en alguna película partidas de póquer y, de repente, tú te ves calculando posibles jugadas, esperando que vayan cayendo las cartas y la suerte te favorezca.

Para muestra, la partida en el vagón del ave camino a recoger nuestro Ondas a Barcelona, instigada por el realizador del reportaje Alfonso Cortés-Cavanillas y que será recordada como el día en que Ana Valverde, productora de Informe Robinson, nos “desplumó” a todos habiendo conocido las reglas 5 minutos antes de empezar el viaje (lo cual dice mucho de nuestro nivel). Bueno, también hay que decir que las fichas eran el billete de tren hecho papelitos y ESO sí que habla a las claras de nuestro póquer (Alfonso, es la realidad. Por mucho que juegues en la BlackBerry).

Para los jugadores de verdad jugar al póquer es todo lo contrario. A lo mejor en su momento también se acercaron del mismo modo a este juego, pero ya no queda nada de eso hoy en día. Ellos basan todo en la probabilidad y la estadística, aplicando rangos de cartas o fórmulas matemáticas, como trataba de explicarnos Juan Maceiras. Estrategias que a largo plazo y debido al gran número de manos que te permite jugar Internet al mes (unas 50.000, sí, 50 mil) consiguen que el efecto de la suerte sea mínimo.

Porque ahora, todo el mundo juega al póquer, pero no a cualquier tipo: al ya archiconocido Texas Hold’em. May Maceiras, aprendió junto a su hermano Juan en la partida de los domingos en casa de la abuela, pero lo hizo al póquer de cinco cartas, como dicen ellos “al de toda la vida”, hasta que un día apareció ese póquer medio raro de sólo dos cartas y junto a su padre se convirtieron en la familia más famosa de España de jugadores de Texas Hold’em.

Aunque como nos decía Juan padre, más famosos son los Pelayos. Esta familia madrileña fue la que introdujo este tipo de juego en España. El jefe del clan, Gonzalo García Pelayo, se reunía junto a 8 ó 9 jugadores en la calle Montera y enseñaba a jugar, entre otros, a Juan Carlos Mortensen que ha sido, hasta la fecha, el único español capaz de ganar las Series Mundiales de Las Vegas

Pero poco tiene que ver ese póquer de torneos con el otro que principalmente se juega en Internet que es donde, como nos decía Óscar García Pelayo, “está el dinero”, el llamado póquer cash.

Raúl Páez (el más “veterano” de todos y el español que más dinero ha ganado jugando al póquer después de Mortensen) nos daba la clave del peligro de este póquer donde se juega dinero contra dinero: “para que alguien gane siempre hay alguien que tiene que perder y eso en ambiente de casino siempre es peligroso”.

Ese es el principal obstáculo que todos han tenido que explicar a los suyos cuando han contado que se pensaban dedicar al póquer. Desde fuera ESE es el gran peligro. Por mucho que todos apelen al sentido común, a tener la cabeza bien amueblada y tópicos así, aún resuena en nuestra cabeza la frase de Juan Maceiras padre, “jugar cash es muy peligroso, ¿mi consejo a los jóvenes? jueguen torneos”. 

Por nuestra parte, nosotros seguiremos con el mus y la pocha porque en el fondo somos unos románticos, ¿verdad Alfonso?

Juanjo López

29 octubre, 2009 - 20:22

Samuel, al desnudo

Samuel Eto’o siempre fue un diamante en bruto, un ciclón imparable, una criatura maravillosa. Y así se comportó con nosotros, delante y detrás de las cámaras. Costó mucho concretar la cita, pero cuando finalmente nos vimos, Samuel se ofreció solícito, cariñoso y espontáneo. Y eso que el comienzo fue para él un mal trago, no por desagradable sino por emotivo.

Sometimos a Samuel al pequeño chantaje emocional de proyectarle sus mejores momentos en el Barça aderezados por las reacciones espontáneas de ciudadanos barceloneses ante esas mismas imágenes. Samuel no sólo se conmovió, sino que tuvo que hacer un tremendo esfuerzo por no llorar abiertamente, según nos confesó más tarde. Sin embargo, su cara, sus ojos, sus expresiones, su silencio y su voz entrecortada le delataron, como podréis comprobar gracias a la destreza de Adolpho Canhadas y Jose Boyer con sus cámaras.

Prefiero, sin embargo, no daros más pistas de la entrevista ni del soberbio musical que ha montado Román Escoda. Es mejor que lo veáis. Lo que no me resisto a comentar, porque no lo podréis ver, es el trato tan afectuoso que Samuel y José María Mesalles, su abogado, nos dieron a los de Informe Robinson. Ninguno olvidaremos la espléndida cena con la que nos obsequiaron, animada por mil y un anécdotas y alguna que otra desternillante imitación de un Samuel pletórico.

Dicen algunos de los que han convivido con Samuel que en su vida se han cruzado con alguien tan entrañable e insoportable al mismo tiempo. Yo no he convivido con él. Mis impresiones las he acumulado durante diez años de observación como reportero o más bien como voyeur por cuenta ajena con un cierto derecho a roce. La observación viene de decenas de partidos a pie de campo y el roce de cuatro emotivos reportajes como este último. Y él se acuerda de todo. De cada gol, de cada detalle, de cada historia. Samuel recuerda incluso la primera vez que coincidimos diez años atrás, en un avión, cuando el Madrid regresaba a Barajas tras empatar a dos en un enorme partido en el Camp Nou. Raúl, que acababa de mandar callar al Camp Nou, echó de su asiento a un novatillo de 18 años que había osado a sentarse junto a Fernando Redondo, socio inseparable del siete por aquel entonces.

En el Madrid Samuel vivió incontables episodios de este tipo y todos los recuerda. No en vano, son estas las experiencias que más han alimentado sus ambiciones de gloria. Aún en los peores momentos, él siempre se tuvo fe y por eso ha tocado el cielo. Eso sí, Samuel no olvida. Ni lo bueno, ni lo malo. Por eso ha sido tan duro para él dejar atrás Barcelona y aquellos maravillosos años. No hay más que ver la entrevista.

José Larraza

29 octubre, 2009 - 17:23

De Martín a Gasol y entrevisto porque me toca

Antes incluso del verano, en un programa tan aficionado a las efemérides como es Informe Robinson, nos dimos cuenta de que este diciembre se cumplirían veinte años del triste fallecimiento de Fernando Martín, ídolo de la juventud de quién esto escribe. Al darle vueltas sobre un homenaje a Martín, primer español en desembarcar en la NBA, Juanjo López, nuestro redactor más baloncestero, Antoni aparte, le dio una vuelta: “¿y por qué no hablar de todos los españoles que han ido a la NBA o han estado muy cerca?”. Luego, Pau ganaría el anillo, y se cerraría el círculo. Otra vez caía en mis manos un reportaje para el que se hacían necesarias un montón de entrevistas. Pero fue gratificante, porque gracias a ello me (nos) han pasado varias cosas de esas que molan, como:

- Que te abra las puertas de su casa José Antonio Montero, quién al final de la entrevista nos confesó que era la primera ocasión en que no le preguntaban por el tapón ilegal que le puso Vrankovic (los aficionados culés no necesitarán que les recordemos de qué estamos hablando).

- Que te abra las puertas de su oficina en el Bernabéu Alberto Herreros, al que sólo le faltó ayudarnos a recoger cables y equipo, y que nos contó alguna perla deliciosa de Audie Norris fuera de micro.

- Que te abra las puertas de su lugar de entrenamiento en el Palau Blaugrana Roberto Dueñas, que ahora entrena a una de las categorías inferiores del Barça. Un tipo más divertido que alto y más amable que grande.

- Entrevistar el mismo día que a Dueñas, sentado en la misma silla en la que él había estado unas horas antes, a Fran Vázquez. Yo nunca había entrevistado de seguido a dos tipos tan altos. Es más, nunca había hablado el mismo día con dos tipos tan altos. La silla no se rompió.

- Viajar en coche hasta Villanueva de la Serena, donde en el pabellón “José Manuel Calderón”, con más de 30 grados a la sombra en el exterior, está entrenando José Manuel Calderón con su padre, José Calderón, y su hermano, también Calderón pero no José. Una gran familia que nos indicó un restaurante pantagruélico y muy recomendable en el que nos pusimos hasta los topes a la vuelta, La Troya, en Trujillo.

- Entrevistar en el mismo hotel de Zaragoza a media selección española: Jorge Garbajosa (ex Toronto), Raúl López (ex Utah), Juan Carlos Navarro (ex Memphis), Marc Gasol (Memphis) y Rudy Fernández (Pórtland), y que el hotel se llame… ¡Boston! Sin comentarios.

- Quedarte patidifuso cuando, al empezar el Europeo de baloncesto, se empezaba a hablar de mal rollo en la selección mientras los nuestros perdían… ¡Si los habíamos visto a todos en el hotel! ¡Si nos habían contado que se seguían yendo juntos a tomar algo por la noche, jugando a la pocha, yendo al spa! Al final, la cosa se recondujo, ganamos, y nos dimos cuenta de que allí no pasaba nada.

- Viajar a Torremolinos para hablar con un tío que da tanto miedo como Arvydas Sabonis. Este encuentro con Sabonis tiene mucho que explicar: las veces que se pospuso, debido a una operación de muelas que le costó también un dolor de oídos a Sabas; la sala en la que se grabó su parte del reportaje, acondicionada por Sabonis en su domicilio con proyector, pantalla gigante, mesa de dj, digital plus, 3 teles, barra de bar…todo lo que un hombre puede desear, vamos; y la respuesta de Sabonis a la explicación del “acting” que queríamos de él: “menos hablar, y más trabajar”… Queda una entrevista que aprovecharán nuestros compañeros de NBA.

- Volver a encontrarme con Raúl Cancio, a quién conocí como profesor de fotografía. Conocer a Fernando Laura, el fotógrafo que viajó con Lama y Sixto M. Serrano al debut de Martín en la NBA. Dos maestros de la fotografía deportiva y dos grandes tipos que fueron amigos de Fernando.

- Escuchar las anécdotas fuera de micrófono sobre la personalidad de Martín que nos contaron Sixto y Manolo Lama. Muy difícil contener la risa. Nos quedó clara la relación de los Lama, Sixto, Laura o Andrés Montes con el Madrid de baloncesto de aquella época en la que todos viajaban juntos. Eran un grupo de amigos que aún hoy siguen siéndolo.

- Entrevistar en su sede de “Make a Team” en Madrid a Juan Antonio Corbalán, que se vuelve a emocionar 20 años más tarde. Corbalán nos confesó una anécdota que al final quedó fuera del reportaje y que define lo que significó la muerte de Martín para su grupo de allegados: Fernando era su pareja de mus, y desde aquel 3 de diciembre, Corbalán no ha vuelto a coger la baraja española, excepto una ocasión en la que su compañero fue… Antonio Martín.

- Conocer, precisamente, a Antonio Martín. Sé, porque nos lo dijo, que no le apetecía hablar del tema, le agradezco el esfuerzo y la disposición, y espero que nada en el video le moleste ni a él ni a su familia. Antonio aún recuerda con emoción el partido que, con el equipo destrozado, el Madrid jugó contra el Paok de Fassoulas y Prelevic dos días después de la muerte de su hermano, y que ganó por casi treinta puntos aunque fue perdiendo por quince. “Aquel día había algo mágico, era imposible ganarnos, Fassoulas me lo reconoció”. Lo vi por la tele, y lo recuerdo. Muchas gracias, Antonio.

- Tener la siniestra oportunidad que nunca hubiéramos querido tener de dedicar el video a Andrés Montes, con el que compartí redacción algunos años en el Plus, y por el que todas las generaciones de jugadores que entrevistamos profesaban gran cariño. La marcha de Montes, que había trabajado en tantos medios y con tantas personas, ha afectado a mucha gente. Como a Alfonso, el realizador del reportaje, que compartió muchas noches con él en Torre Picasso en las primeras retransmisiones NBA del Plus. Y ahora hablaré de Alfonso.

Porque los caminos profesionales de Alfonso Cortés-Cavanillas, egregio realizador (como demostró, por ejemplo, cuando le cayó en suerte la “Zona Cuatro” de Colón en la Eurocopa) e Informe Robinson se separarán en breve. No sé si éste ha sido su último o penúltimo video. De cualquier manera, con su marcha perderemos todos. Los espectadores, y es de lamentar, en primer lugar; los redactores, y sé que hablo también por el resto, desde luego. Alfonso es mucho más que el perfecto realizador. Se va un tipo capaz de tener el video entero en la cabeza, plano a plano (nunca grabó de más), de idear una estructura, de cuidar al milímetro las músicas, de de ser brillante y original por obligación (como simple ejemplo, para el que haya visto este “De Martín a Gasol”, la apretura y cierre del reportaje con Sabonis y su proyector, o las televisiones en que se reflejan los acontecimientos ocurridos cada año). Una mente preclara, de verdad. Estas cosas muchas veces se dicen porque toca, pero no es el caso. Yo estoy desolado. Pero ojo, es puro egoísmo. Porque para alcanzar resultados parecidos a los que hemos llegado cuando me tocaba trabajar con él, tocará esforzarse aún mucho más y pensar hasta la extenuación… ¡Ay! Imborrables nuestros viajes juntos a lo largo de tantos años, en especial uno a Ucrania. Se va un fenómeno. Pero eso no importa. Lo que importa es que se va un amigo. Se lo tomo prestado a Jose Larraza: mucha suerte, idiota, que mira que eres idiota.

Raúl Román

24 septiembre, 2009 - 13:51

El misterio del Calcio

Ya queda atrás el día que apareció Raúl Román con un artículo que había encontrado en la web sobre una serie de misteriosos casos en el fútbol italiano. Ahí empezó una búsqueda de personajes protagonistas de la historia que queríamos contar. Fueron muchos meses de llamadas, de mails, con ayuda de Luis Fermoso y contando con alguien que siempre será de los "nuestros": Gaby Ruiz. Sin él este reportaje creo que nunca habría visto la luz.  
 
En el primero de nuestros dos viajes a Italia, tuvimos la suerte de conocer a Chantal Borgonovo y aún me acuerdo de la cara de Gaby cuando nos dijo que Stefano y ella estarían encantados de recibirnos en su casa. Sólo por haber conseguido eso, mereció la pena aquella visita relámpago a Milán junto a Adolpho Cañadas. 
El resto de personajes fueron dando su "ok" poco a poco, a veces con suerte, como un mail a una editorial o por amigos en común, como el caso del fiscal Guariniello: Ana Alonso nos ponía en bandeja entrevistar a la versión italiana del Juez Garzón. Imaginad que por un momento llaman a nuestro juez más mediático unos periodistas de Italia para entrevistarle. Pues esa debió ser la cara que se le quedó al procuratore cuando le llamaron a su teléfono unos de una televisión española, del programa Informe Robinson más concretamente.  
 
Tratar de investigar en todo lo que había sucedido en el periodo que va del año 60 al año 80 en el fútbol italiano iba a ser un tema complicado e intenso, pero sobre todo, iba a ser un tema duro.  
 
Junto a Román Escoda, Romano Aticus y Gaby, aterrizamos en Pisa. Cerca de allí, en la localidad de Lucca, nos esperaba uno de los pocos jugadores que en su momento decidió contar "su" verdad. Carlo Petrini. A parte de una llamativa cicatriz como consecuencia de una operación para tratar de extirparle un tumor cerebral, Petrini está casi ciego a causa de tanta cortisona que le suministraron en su época de jugador para que el dolor no le hiciera perderse partidos. La entrevista superó cualquier expectativa. Lo que nos dijo y su forma de decirlo nos dejó a todos impactados. Aún resuena en mi cabeza y en la de Alfonso Cortés-Cavanillas, el realizador que ha montado el reportaje, la frase con la que nos contestó a si pensaba que el doping seguía existiendo en el fútbol moderno. Es la que elegimos como cierre del reportaje. Pero aún quedaban emociones más fuertes. 
 
Desde el primer momento descubrimos dos bandos enfrentados. De un lado los que luchan porque se sepa lo que sucedió y son tratados como locos o simplemente oportunistas en busca de sus cinco minutos de fama. Del otro, el resto del mundo del calcio, incluso los que aún habiendo enfermado o muerto, ellos o sus familiares siguen negando cualquier relación entre aquel periodo oscuro del fútbol italiano y todos estos casos.
 
El viaje se convirtió en un vaivén de testimonios sorprendentes y momentos muy duros. El drama de la familia Beatrice, como parte de aquella Fiorentina donde demasiados jugadores de aquel tiempo han muerto o enfermado, o la visita al Hospital de enfermos de ELA, donde el Doctor Pisano se volcó con nosotros, o el recuerdo de Signorini en Génova (donde por cierto, se empeñan en decir que nació Colón, jejeje). Pero sobre todos ellos el que mas huella nos dejó fue la visita a Stefano Borgonovo y su familia. Stefano se encuentra en la fase terminal de esta enfermedad terrible que en el plazo de cinco años acaba con el músculo del cuerpo pero manteniendo en perfectas condiciones el cerebro. El sólo puede comunicarse a través de un ordenador que siguiendo el movimiento de su pupila, le permite escribir. La primera sonrisa que nos dedicó cuando le preguntamos por su gol que le dio el pase a la final de la Copa de Europa del 90, es de esas cosas que nunca se me podrán olvidar. Las ganas de Stefano por vivir son impresionantes y aunque la stronza (la cabrona) como llama él a la enfermedad sigue ganando la batalla, aún conserva el sentido del humor. Ojalá que todos los esfuerzos que se están haciendo ayuden a todos los enfermos de esta rara enfermedad tan poco investigada por su carácter minoritario. Como escribió Gaby en su blog (que desde aquí os recomiendo www.gabyruiz.com): "nunca podremos agradecer lo suficiente, haber pasado una tarde con Stefano Borgonovo, Chantal y su familia entera"
 
Si queréis saber más sobre la E.L.A. visitar la web de la fundación Borgonovo ( www.fondazionestefanoborgonovo.it ) y de la asociación española que lucha contra esta enfermedad ( www.adelaweb.com ). Quién sabe si entre todos podremos vencerla algún día. El primer paso es conocerla y saber que existe. Nosotros, humildemente, esperamos haber ayudado a que se conozca un poco más y ojalá pronto se de con un tratamiento para aquellos que, como Stefano, la padecen. Así lo deseamos.
 
Un saludo y nos vemos pronto.

Juanjo López

28 mayo, 2009 - 17:33

Nako Ya Afrika (La hora de África)

Hola a todos. Es difícil condensar en tres cuartos de hora de televisión las intensas y maravillosas experiencias que hemos vivido en Suráfrica.

Han sido 13 días de viaje con paradas en Ciudad del Cabo, Wellington, Khayelitsha, Johannesburgo, Alexandra, Soweto, Venda y Durban.  Cada uno de estos lugares no sólo ha quedado bien grabado en la cámara de Adolpho (fantásticamente grabado, por cierto), también en nuestra memoria. Román Escoda, Adolpho Canhadas, John Carlin –un gustazo y un privilegio haber compartido con él este viaje- y yo hemos sido testigos de la vitalidad, la simpatía y la grandeza de una gente, humilde en la mayoría de los casos, que vive estos días con una ilusión desbordante.

Millones de surafricanos se emocionan sólo de pensar que el año próximo el mundo abrirá por fin los ojos ante África. Y se les nota. Aún les cuesta creer vayan a poder ver en persona a Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Kaká o Andrés Iniesta. Mención aparte merece el control absoluto que tienen los surafricanos del fútbol europeo y concretamente de la liga española. Nos hemos topado con verdaderos fanáticos de Andrés Iniesta o Fernando Torres. Hubo hasta quien nos hablaba de Jesús Navas o Rubén Baraja con una familiaridad desconcertante. Intuyo que habrá muchos surafricanos que apoyen a España en el Mundial.

Como ya he mencionado y podréis comprobar en el documental, nuestra experiencia ha sido intensa y muy variada. Hemos visitado lugares muy pobres y alejados de las rutas turísticas habituales como Alexandra o Khayelitsha. Íbamos muy advertidos de que eran distritos peligrosos y nada recomendables para forasteros como nosotros… y aquí estamos de vuelta. No creo que ninguno de los cuatro seamos unos insensatos.

En Johannesburgo y Ciudad del Cabo, como en todas las grandes ciudades, conviene tomar precauciones elementales como no pasar por ciertos lugares a ciertas horas, pero a veces puede más el miedo a lo desconocido. Sólo podemos hablar bien de la gente que hemos conocido, como Pearlie, nuestra enlace en Ciudad del Cabo y Ngwako y Zbu, nuestros cicerones en Johannesburgo.

Posiblemente el Mundial de Suráfrica no sea tan perfecto como el de Alemania, pero la FIFA está convencida de que todas las obras se acabarán a tiempo y de que el país estará a la altura de semejante evento. Sólo por la ilusión de su gente, Suráfrica bien merece una oportunidad como ésta.
No quiero saturaros con batallitas. Prefiero que veáis el documental y descubráis a personajes como Justice Bekebeke, Schalk Burger o Pere Jordi. Espero que os guste. Nosotros nunca olvidaremos Suráfrica. Va por ellos. Nako Ya Afrika!

José Larraza

16 abril, 2009 - 18:20

Fútbol entre rejas

Hemos visto demasiadas películas americanas”. Es la frase que no paró de bombardearme durante las primeras horas que pasé en la cárcel de Topas, en Salamanca. Uno va proyectando las imágenes que tiene archivadas en el cerebro y ninguna de ellas tiene reflejo en la realidad.

Esas imágenes preconcebidas que no aparecen, eso sí, dejan un aroma, y el aroma sí que está presente. Se llama miedo.

Miedo. No pasa nada. Cuando paseas por el interior de la cárcel y ves como los internos caminan de un lado para otro, mirándote, uno trata de ponerle pena y condena a esa mirada. Algunos funcionarios se acercan y te recomiendan que cuidado con dejar descuidada la mochila, o el abrigo. “Aquí dentro están los mejores”,  te recuerdan. Claro. Eso es verdad. Pero tampoco descuidaría la mochila en una cafetería de la calle Serrano.

Y claro que te miran. Normal. Nosotros somos los extraños. Nosotros invadimos su espacio. Su reducido, repetido y limitado espacio rodeados de cámaras, trípodes, micrófonos y mochilas. Normal. Y ¿por qué carajo uno no piensa en un delito menor cuando esa mirada del interno se clava en tus ojos? ¿Por qué  imaginas un asalto a media noche con disparos? Malditas ideas preconcebidas. Malditos prejuicios. Malditos clichés que te impiden ser libre. Qué ironía.

Dos horas después te olvidas de los delitos. Hablas con ellos. Les escuchas. Les crees. Aprendes sus nombres. De repente te dicen que uno de los que está por allí está en prisión por violar a su hija. Que horror. Paso atrás. Otra vez las alarmas saltan en tu cerebro. ¿Qué esperabas? Estás en la cárcel. Así serán los siete días que pasamos rodando dentro de la prisión. Una pelea con la razón, con las emociones…y con la realidad.

Víctor Fernández y Santiago Cañizares fueron los primeros en entrar en la cárcel. Y sí. También ellos entraron con miedo. También Javier Irureta y Rafa Alkorta. Con respeto. Y ese respeto se fue diluyendo con el paso del tiempo. Ahí es donde aparece por primera vez la fuerza del deporte. Comienza el entrenamiento. Los dos entrenadores son expertos en trabajar con grupos. Y a los dos se les olvida donde están. Están entrenando en un campo de fútbol. A un grupo de jugadores. Hay un balón por medio. Ya está. El deporte camufla todo lo demás.

En el fragor del trabajo, Víctor Fernández y Javier Irureta dan órdenes, gritan, corrigen y los jugadores-reclusos lo acatan como dóciles corderitos. Segunda vez que la fuerza del deporte me deja inmóvil. Toda la gente que cumple condena, la que sea, lo hace porque en algún momento ha invertido la más elemental escala de valores, porque no ha respetado ese conjunto de enseñanzas llamadas normas. Pues bien. Conozco pocas realidades que tengan más normas que el deporte. Y allí, en un campo de fútbol, los presos las cumplen todas a rajatabla. Respetan normas, valores, decisiones, se comportan como compañeros, ayudan al rival. Se esfuerzan, luchan, consiguen objetivos, se alegran y se frustran.

Es verdad. Respetan la norma porque previamente ya la han aceptado. Ya lo sé. Insisto en que me he pasado siete días dándome y quitándome la razón. Mi optimismo antropológico a veces era devorado por mis miedos. Y me niego a que mis miedos me impidan dar una oportunidad a mi optimismo antropológico. Qué pelea.

Tercera consideración sobre la fuerza del deporte. Dudo mucho de que un jugador del Madrid o el Barcelona tuviera más nervios la noche antes de un partido decisivo que algunos de los presos antes de jugar el partido que organizamos para el reportaje. Y es entendible. Algunos de ellos llevan 7, 8 e incluso 10 años en prisión. De repente, durante unos días les pasan cosas diferentes. Nuevas. Salen de la rutina. Durante dos horas al día están en un campo de fútbol. Corriendo. Decía un preso que corriendo, con el viento en la cara, se sentía libre.

Un preso me contaba que estaba cumpliendo una condena de 10 años por tráfico de drogas. Le pillaron en Barajas con dos o tres kilos de coca. Le revisaron el doble fondo de la maleta y cuando encontraron 'el pastel' los policías soltaron una expresión que no había oído en su vida y que ya nunca olvidará. “Bingo”. El brasileño la dice con muchas oes, así: ¡Bingoooooo! Y se ríe. Le dijeron en Brasil que por llevar el paquete le darían 10.000 mil euros y que si le pillaban no le tocaría estar más de 6 meses en la cárcel. Otro engañado más. De esos hay muchos. Falta de recursos, falta de cultura, mucha necesidad y un exceso de mentiras. Muévelo todo. Agítalo y lo que tienes es carne de cañón.

Creo en el poder de reinserción de la cárcel. Creo en deporte como increíble motor para  la reeducación de cualquier persona. Creo en que toda la gente quiere y merece una segunda oportunidad. También creo en que existe gente que no quiere o mejor dicho, que no puede o no sabe salir del mundo delictivo. Porque cuando sale, lo hace a 'su mundo',  un mundo que no se rige por los valores ortodoxos. Conocimos a varios de ellos. De los que entran y salen. De los que la vuelven a 'liar' en sus días de permiso.

Debe ser muy duro trabajar durante años con un preso en su reeducación. Apostar por él. Ver cómo sale en libertad y ver cómo vuelve a ingresar en prisión. Por eso, uno de los trabajadores del centro me decía que no pondría la mano en el fuego por ninguno de ellos.

El que consiga salir de la prisión y tratar de empezar una vida nueva (con lo complicado que es eso) tendrá además que pelear con un nuevo enemigo. La intolerancia social. El 37% de los españoles declaramos que no nos gustaría tener como vecinos a personas con antecedentes penales.

Pero ese es un dato de nuestro mundo. Del de 'los buenos'. Tranquilo. Ese dato, si eres de los buenos, no tiene porqué molestarte. Si lo hace, sólo tienes que pensar en esas caras y poner un asalto a medianoche y un tiroteo. Ya está justificado. El miedo sirve para muchas cosas. Los buenos nunca perdemos.

Muchas gracias al centro de Topas. A su amable y valiente director, José Ignacio Bermúdez, al increíblemente divertido y atento subdirector, un auténtico líder: Carlos Sánchez; al monitor de deporte Luis Turrión, un ejemplo de hombre tranquilo, merecedor del respeto que todo el mundo le tiene. Creo que su trabajo y el de los funcionarios de prisiones de Topas y del resto de centros penitenciarios es una auténtica bendición para la sociedad.

Bendición para mi es trabajar con Alfonso Cortés-Cavanillas con Adolpho Cañadas y con Romano Aticus. Joder, encima son amigos y grandes compañeros de mesa, barra y conversación. Como diría Sabina. ¿No les parece que es pedirles demasiado?

Gracias a Víctor Fernández, a Javier Irureta, a Santi Cañizares y a Rafa Alkorta por aceptar la invitación. Gracias a Carlos Martinez, a Michael Robinson y a Ricardo Sierra por la pequeña liada de un viernes por la tarde que creían tener libre. Espero. Deseo que el reportaje y el Informe Robinson de abril 2009 os guste. Gracias.

Luis Fermoso.

02 abril, 2009 - 18:54

La gente de Vicente

Cuando surgió en la redacción, la idea parecía muy ambiciosa. Nunca lo habíamos visto, al menos en una pantalla patria. Pegarnos a un seleccionador durante cerca de un mes, y poder conocer por dentro cómo se hace una lista de convocados, cuántas personas participan y de qué manera, por qué este o aquel jugador se queda fuera…

El primer obstáculo, lógico, el plácet del seleccionador. Pero a Vicente del Bosque no le parece mal; algo que, nos enteraremos más tarde, sorprenderá a todos sus colaboradores, los que llevan con él algo más de diez años, que en todo ese tiempo jamás han visto una cámara tan cerca del míster. En una posterior reunión, Fernando Hierro, director deportivo, que a nuestros ojos podía ser el segundo y más complicado de los obstáculos, es él más dispuesto de todos a la grabación. Gracias, Fernando. Así que sí, podremos campar a nuestras anchas por la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, podremos estar con los miembros del equipo cuando queramos, podremos asistir a cuantas reuniones se celebren… hummmm... ¿seguro?

Lo más justo que debemos hacer es agradecer su amabilidad a la Federación y a todo el equipo de Del Bosque. El primero, a él mismo, tan encantador como aparenta, cordial y accesible. A su gente de siempre, tipos normales de los que te intentan hacer sentir cómodo e integrado: su segundo, Toni Grande; su informador Paco Jiménez; el preparador físico, Javier Miñano, dispuesto a todo por ayudarnos; al técnico de video, Miguel Ángel Alonso, nuestro cicerone en las instalaciones de Las Rozas; y Antonio Fernández, el último en llegar al grupo, incorporación de Fernando Hierro, que ha trabajado en Sevilla, Xerez  o Valencia. Cuando nos hemos pegado a ellos en las instalaciones federativas, cuando les hemos acompañado en algún viaje, en cualquier circunstancia, su trato y comportamiento excepcionales… de verdad, y no es porque toque decirlo, todos catacrockers  y gente con la que quedamos en deuda.

Pero… sí, hay un pero, porque nosotros somos el otro bando. O al menos, pienso, así nos han visto desde el grupo de Del Bosque. Tanto al realizador del video, el fenómeno de Alfonso Cortés, como a los cámaras que estuvieron en la federación, Paco Quintans y Adolpho Cañadas, como a mí mismo, nos habría gustado obtener un punto más de relajación, de distensión a la hora, sobre todo, de las reuniones del cuerpo técnico. De confianza en nosotros, vamos. Es decir: hagamos la reunión como si no hubiera nadie, y luego, cualquier comentario que alguien quiera que no aparezca en el video, se elimina. Esa fue nuestra intención, y esa la palabra que dimos. Pero no conseguimos traspasar la barrera, creo. Quizás porque la actitud de una parte de la prensa propicie que ello suceda. En este programa seguiremos con el empeño de que se dé esa idílica situación de confianza. Pero ocurría que, a los pocos minutos de cada reunión, el equipo de robinsones era expulsado de la isla. Lo entendimos, pero nos dio rabia. Lástima.

Pero esto, quede claro, es sólo por poner un pero (venga esos peros a granel). Hemos de tener en cuenta que en esta cadena hemos tenido la suerte de trabajar en la NBA, donde grandes estrellas del deporte conviven con cámaras a su alrededor hasta en sus ámbitos más privados sin notarlas como elementos extraños o invasivos. Hemos de comprender que en la ambición del periodista televisivo está el poder obtener un reportaje parecido a, por ejemplo, Les Yeux dans Les Bleus, trabajo en el que Canal+ Francia acompañó a la selección anfitriona en el Mundial del 98 durante todo el torneo, vestuarios incluidos, para regalarnos luego un documento magnífico… Bueno, lancemos entonces una idea: dentro de dos años viene un Mundial; yo ya he tenido la suerte de que la Federación Española me permitiera hacer un reportaje sobre cómo se ganó la Eurocopa,  que pudimos ver en este programa, y éste sobre cómo un seleccionador hace la lista… Sólo nos falta uno para que el círculo se cierre. ¿Por qué no un Así ganamos el Mundial en Sudáfrica, el título desde dentro...? Soñemos todos juntos.

Raúl Román.

25 marzo, 2009 - 17:41

La familia Verdasco

Viajamos a Indian Wells para averiguar que había detrás de ese cambio de mentalidad del que todo el mundo habla en Fernando Verdasco y que le ha permitido alcanzar el top 10. Y si algo nos ha dejado claro este reportaje, es que mucho de lo que hace grande a Fernando, más allá de sus enormes habilidades para el tenis, que las tiene para aburrir, es su familia y lo que ha hecho de él.

Tanto su madre, Olga, como su padre, José, son de esa clase de gente con la que uno se siente a gusto desde el primer momento. Se les nota en cada palabra y cada gesto lo orgullosos que están de su hijo. Es muy difícil no encariñarse con ellos. Olga en un principio no quería hablar. De hecho, es la primera vez que lo hace para una televisión. La conversación que tuvo con Michael la disfrutamos todos gracias a su naturalidad y a su dulzura. Lo dicho, un gustazo.

En cuanto a José, la primera vez que le vimos fue en la sesión de fotos que Fernando tenía que hacer para la marca Adidas. Nos lo presentaron y desde el primer momento hubo una química especial. Lleva desde diciembre acompañando a su hijo allá donde va. Nos hablaba con nostalgia de Madrid y los suyos, pero está disfrutando de cada momento viendo a su hijo cumplir su sueño. INOLVIDABLE la cara con la que observaba a Fernando mirando en nuestro portatil las imágenes de la Davis.

Quizás ese fue uno de los momentos más bonitos de lo que vivimos allí. Le comentamos a Fernando la posibilidad de grabarle viendo aquel partido contra Acasuso, y cuando nos dijo que no lo había vuelto a ver desde aquel día, la caras de Román, Adolpho y mía eran para hacerlas una foto. Fernando le dio a play en el video y su gesto poco a poco se fue transformando según las imágenes y los recuerdos se le amontonaban. Creo que habré visto ese momento unas mil veces durante el montaje. Pues bien: aún se me pone "la piel de la gallina" (como decía Suker).

Me he dejado para el final la 'otra parte' de la familia Verdasco, la nueva, y esa es la de Las Vegas. Conocer a Gil Reyes ha sido una de las mejores experiencias vividas desde que estoy en Canal+. No me extraña que te pueda cambiar la vida. Simplemente, es especial. Como anécdota, cuando terminamos la entrevista con él, miré a Adolpho y le dije que tenía ganas de irme a Las Vegas, empezar a correr y a hacer pesas como un loco!!! Luego disfrutamos de poder ver de cerca ese trabajo mental que hace con Fernando en la cancha, el cariño con el que le trata, el respeto que tiene hacia su padre y los suyos... sinceramente creo que Fernando ha tomado la mejor decisión de su vida al ponerse en manos de este hombre. Un tal Andre Agassi lo hizo hace 20 años y con su esfuerzo y la ayuda de Gil llegó a ser uno de los más grandes del tenis en todos los planos: tanto como jugador como persona. No en vano el primer hijo de Andre Agassi y Steffi Graf, Jaden, se llama de segundo nombre Gil

Una mención especial para nuestra compañera de aventuras en Indian Wells: Delia López. Lástima que haga tan bien su trabajo para Adidas. Si no, ya teníamos nuevo miembro para el equipo de Informe Robinson ¡Cómo te lo has currado 'prima'! Una vez más GRACIAS.

La cena del jueves 26 ya está servida, buen provecho a todos.

Juanjo López

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