Me dicen los compañeros de plus.es que era todo un poema ver nuestras caras en plató cuando Ricky Rubio no fue anunciado por Sacramento con el número cuatro. Que era como cuando encajas una canasta sobre la bocina. Es la verdad. La misma, la misma, que momentos después mostró el propio Ricky cuando oyó su nombre de boca de David Stern tras un "Minnesota select to...". Era el desencanto y una aturdida decepción, del que le sacó su madre cuando lo abrazó. La sonrisa de una madre es muy poderosa. Y aunque fuese un antídoto durante segundos -los justos par subirse al estrado, dar la mano a Stern y...ya-, sirvió.
Luego, el chico volvió a su estado inicial con eso de que jugar en la NBA -que no Minnesota-, es un sueño, para apresurarse a decir tras la ceremonia, que existen posibilidades de volver a España, que no tiene ninguna obligación moral con Minnesota, puesto que no habló nunca con ellos, y que hay muchas opciones de volver a la "Penya", cosa que con la crisis galopante del club que leo en diferentes medios, lo veo harto complicado. Lo dicho, seguía en estado de "shock".
Pensar en Minneapolis como residencia para un chaval de su edad, la verdad es que da grima. Y Ricky ya se encargó de decir que a su familia, lo del frío, como que no mucho. Que cambiar un paseo por la playa badalonesa descalzo, aunque sea con alguna ropa de abrigo, en el suave invierno de tal población, a la enorme pecera en la que se encuentran la mayoría de recintos de la ciudad estadounidense, para soportar los 30 y 40 grados bajo cero, hay un trecho.
Claro, que tras la elección de Jonny Flynn -la paranoia comenzó cuando eligieron en primera ronda un tercer base: Ty Lawson. Pero tal como vino, se fue... traspasado-, parece muy improbable que los derechos del de Masnou se queden en los Wolves. Todo el mundo habla de los Knicks como el mayor interesado como destino. Y lo que me sorprende, es el agrado con el que la mayoría de medios españoles, así como los aficionados, ven en el camino de baldosas amarillas que es New York.
Y creo que nunca mejor dicho lo de baldosas amarillas, porque llevan a una tierra de Oz tan enigmática como incierta. ¿Estamos seguros que lo que Ricky necesita es jugar en los Knicks? El argumento de su agente ya me lo conozco, y dirá que sí. Pero tanta presión, tantos medios de comunicación sobre su cogote, tantas arenas movedizas sobre un equipo en reconstrucción, que no tiene la tranquilidad de tal reconstrucción, porque siempre se le exigen resultados, que para eso son los Knicks, ¿es lo más apropiado? Lo dudo. Perdón, no lo dudo. Tengo claro que no.
Con lo que, si no descarta -suavizando- el volver a España, y el DKV Joventut necesita por lo que oigo, el dinero de su traspaso como el comer, para seguir subsistiendo entre la élite de los clubes ACB, pues la cosa queda, con algún susurro de Aíto a su presidente, una nueva lucha Florentino-Laporta en esta su competición veraniega. Que Ricky tiene tirón mediático, y que entre Cristianos y Villas, y Riberys y Kakas, este chaval de peinado desordenado, puede entrar entre las portadas de los diarios.Que a lo mejor, a ambos "presis", les basta.

